SOS COSTA GRANDE
MISAEL TAMAYO HERNÁNDEZ in memóriam
Por fin a los diputados del PRD les urge regular el programa de Fertilizante, y todo indica que este año saldrá la ley que tanto hemos pedido que se promulgue.
Desde luego, este año electoral se presta para que se tomen precauciones con relación a este programa que demanda cuantiosos recursos públicos y que, sin embargo, se ejecuta a discreción de cada presidente municipal.
Hasta ahora, los perredistas no se habían ocupado del tema. De hecho, la pasada legislatura que fue eminentemente perredista, se olvidó del asunto porque, es cierto, gobernaban a la mayoría de los guerrerenses, y no fue factible que le amarraran las manos a sus propios alcaldes.
Lo harán ahora que saben que en el marco de la precampaña y la campaña por la gubernatura, el programa de fertilizante se convertirá en un hoyo negro, y servirá de tubo de alimentación a las amplias bases del priísmo, las anidadas en la CNC, sobre todo, pero también en otros grupos campesinos supuestamente democráticos que bien aprendieron el camino de la dádiva por su condición de pobreza.
Como ya lo demostró el secretario de Desarrollo Rural, estudios satelitales demuestran que el programa de fertilizante está altamente corrompido, al grado de que es utilizado por los presidentes municipales para desviar recursos casi sin control.
Puso como ejemplo municipios de la Montaña y la Costa Chica, en los que se reparte fertilizante hasta por el doble de la superficie que realmente se cultiva, lo que da una idea clara del nivel de desvío de recursos que se consigue vía este programa, y gracias al nudo de corrupción que se crea entre cada presidente municipal y los proveedores del insumo, amparados todos en que ninguna instancia audita la aplicación del recurso, a pesar de que se usa en este programa dinero de procedencia federal, originalmente destinado a construir obras básicas.
Resulta increíble que a pesar de tantas evidencias, los diputados se hayan tardado 15 años en reconocer que es necesario normar, a través de una ley estatal, el reparto de fertilizante, y sólo esperemos que esa ley contemple sanciones para autoridades y productores que incurran en desvío o reventa del insumo, que es donde estriba la ganancia, pues se compra a precio de productor (20 por ciento del costo real) y se vende a precio de mercado. O bien se devuelve a las bodegas de los proveedores a mitad de precio, y estos lo vuelven a facturar a precio real.
El manoseo es infinito y se presta a una amplia combinación de posibilidades para el desvío de dinero.
Esperamos también que la aplanadora prianista en el Congreso local, no frene este intento por darle a Guerrero un poco de justicia, luego de un saqueo indiscriminado por 15 años, a través del programa de fertilizante, que ha ido en contra del desarrollo general, pues tales recursos debieron emplearse en obras como drenajes, pozos de agua, aulas, carreteras, caminos, entre otras para combatir la pobreza. De paso, el reparto de sulfatos de mala calidad no se ha traducido en una mayor producción de granos básicos, como se dijo que ocurriría y, al contrario, se ha venido propiciando el deterioro de los suelos cultivables.
El PRD demostrará en esta lucha su nivel de debate, y el PRI habrá de demostrar si realmente es un nuevo PRI, regenerado, o si es el mismo PRI vicioso y corrupto, corregido y aumentado.
