S O S COSTA GRANDE
MISAEL TAMAYO HERNÁNDEZ in memóriam
El gobernador se va otra vez a las europas. Se va con dinero de la Secretaría de Fomento Turístico y, dice, va con el interés de promover los encantos de Guerrero en la madre patria, aprovechando la Feria de Madrid.
Desde luego, tal y como sucedió hace tres años, el gobernador no va solo. A los alcaldes de nuevo ingreso también les tiene su regalo y esta vez ha elegido a cinco, entre ellos el de Acapulco, Manuel Añorve Baños.
Si hace tres años hablábamos de la luna de miel del gobernador con los alcaldes de aquel periodo, hoy estaremos hablando de una dulce despedida con los que actualmente gobiernan. Un viaje de placer que costeará de lleno la Sefotur; o sea, nosotros, amado pueblo, aunque ese paseíllo no será tan esplendoroso como el que hizo Enrique Peña Nieto por Italia, con todo y su parentela. Pero a diferencia del Estado de México, que el más rico del país, Guerrero es la última economía nacional.
El gobernador todavía no sabe cuánto va a costarnos a los guerrerenses este viaje, como si él y los alcaldes nada más fueran a agarrar sus petacas y a subirse al burro que tienen amarrado en la puerta de su casa. Todos sabemos que para viajar al extranjero se tiene que hacer una serie de trámites, entre ellos reservaciones de pasajes de avión y reservaciones en hoteles, como mínimo, por lo que es muy fácil tener un costo real de este viaje en equipo.
Pero como dice el gobernador, lo importante no es saber cuánto va a costar, sino cuánto va a redituar a la entidad semejante esfuerzo. A decir verdad, con el antecedente de hace tres años, bien poco podemos esperar. Aquel primer esfuerzo de Zeferino por volver a colocar a Guerrero en el antojo de los europeos, que ahora prefieren Huatulco, Los Cabos, la Riviera Maya, y otras bellezas del país; aquel primer esfuerzo, decíamos, se los tragó la nada. No vimos en absoluto ese beneficio. Y la razón nos la da el propio gobernador al decir que nuestras playas son visitadas, sobre todo, por turistas nacionales.
La inoperancia de la Sefotur ha sido en repetidas ocasiones señalada por los turisteros, quienes de paso tienen que lidiar con los estragos de la guerra contra el narco, la crisis y los nuevos impuestos; y luego, el año pasado, la influenza AH1N1 vino a rematar el asunto.
Según nos dice la Sefotur, el periodo vacacional de diciembre fue bueno en materia turística para la entidad, pero asienta una realidad: estamos atrayendo solamente turismo nacional, el que viaja con pesos devaluados, no el que llega con euros y dólares. Luego entonces, es necesario que el gobernador y sus muchachos se vayan a la feria madrileña, para promocionar nuestras playas y nuestros centros arqueológicos, sin ser expertos en ninguna de las dos materias.
Y todo está muy bien, sino fuera porque no hay mucho que ofrecer: si nos acordamos, Zihuatanejo apesta. Ya reconoció el gobierno municipal que se tienen problemas con las plantas tratadoras de aguas residuales, y de veras que dio pena ajena ver en los medios de comunicación fotografías de turistas vadeando charcos de aguas negras, o a los de la Incapaz usando productos químicos para bajar el volumen del mal olor.
Si vamos a los centros denominados “ecoturísticos”, sabremos que éstos ni son tales ni tampoco una buena alternativa para los viajeros, porque en su mayoría son playas saqueadas, con sus recursos naturales depredados o contaminados, y con centros de población que han crecido al “ahí se va”, sin planificación alguna, pues carecen de agua potable, drenaje y una adecuada disposición final de la basura. De la gastronomía, ni hablamos, porque sigue siendo rústica, cero profesionalizada pero, eso sí, cara.
Y algo importante: lleguemos por el lado que lleguemos a Guerrero, entrando a sus fronteras pasamos automáticamente del tercer al cuarto y hasta quinto mundo: burros, vacas, caballos, nos van dando la bienvenida, lo mismo que los morros de basura en los claros a bordo de los caminos, donde perros sarnosos y flacos, y uno que otro cuche cuitero, hurgan en los desperdicios. De las condiciones de las carreteras, ni hablamos, porque si las comparamos con las de Morelos, el Estado de México o Morelia, salimos reprobados. Como decía, estamos en el quinto círculo dantesco del subdesarrollo.
No es que seamos negativos, pero es la verdad. Se podrá engañar al turista una vez, pero no lo veremos regresar y menos recomendarnos.
Dirán también que hace falta promoción turística, y desde luego que hay razón, pero no del tipo que ahora nos quieren endilgar: hacen falta sitios de promoción permanente, a través de agentes especializados que lleguen a los viajeros potenciales de todo el mundo, y cuyos esfuerzos se concreten en un flujo permanente de visitantes hacia Guerrero.
Pero ir en bola a España, el gobernador y una runfla de alcaldes impreparados, con sus debidas excepciones, desde luego; eso, que me disculpen, no es promoción turística. Eso es charlatanería política.
Y sí, lo acepto; estoy “fuera de foco”, porque no logro ver la utilidad de semejante desperdicio de recursos.
