SOS COSTA GRANDE
MISAEL TAMAYO HERNÁNDEZ in memóriam
Resulta que cuando los alcaldes que gobiernan municipios con vocación turística enviaron sus presupuestos de egresos al Congreso, pidieron que se les considerara como gasto el viaje a España, que comenzó desde este lunes 18 de enero y que culminará el sábado 23.
Al discutirse en la comisión correspondiente ese asunto, se determinó negar la autorización para que el gasto se hiciera oficial a través del presupuesto de egresos, y más bien los diputados sugirieron que el Congreso les pidiera cuentas de los resultados de sus gestiones.
Como teoría, parece perfecta: si a los alcaldes se les exigen resultados, en lugar de que solamente comprueben un gasto, seguramente se la pensarán dos veces antes de embarcarse al viejo continente sin un objetivo concreto. Sobre todo, se encargarán de elaborar un proyecto sustentado de promoción turística y no irían a la madre patria solamente con una maleta de sus mejores galas, para ir a tirar el rol en los antros hispanos de mayor prestigio.
Pero tampoco eso será posible hacer. Primero, porque a los alcaldes los rige la Ley Orgánica del Municipio Libre, en la cual las atribuciones de los regidores están muy mal definidas. Los que deben pedir resultados al alcalde son los representantes sociales municipales, en este caso, los regidores. Pero tampoco eso será posible, porque entre los viajeros hay por lo menos un regidor de ayuntamiento, y los alcaldes eligieron al más grillo, al que controla al grupo opositor, y a quien el placer de hacer un viaje internacional con cargo al erario público le amordazará de manera definitiva.
Es decir, como ciudadanos estamos inermes ante semejante audacia de los alcaldes que este año se sumaron para asistir a la Feria de Madrid, a pesar de que en el discurso alegan que están en crisis y que la situación económica de los ayuntamientos no les permiten dispendios, porque para promocionar los destinos turísticos de sus municipios no necesitaban ir en persona, sino designar a individuos expertos en la materia.
Se me ocurre que con lo que se van a gastar los alcaldes y sus invitados en el viaje a España, se pudo haber contratado a un buen despacho de promoción turística, capaz de afianzar redes de flujo efectivo de visitantes, los cuales se manejan por medio de directorios, clubes cerrados o redes abiertas, de acuerdo con las características del sitio a visitar.
Creo que el error de los alcaldes es erigirse en todólogos. Y basta ver las fotos de los boletines para conocer que son el chile de todos los moles: ahí se les ve repartiendo despensas, juguetes, proyectos productivos, inaugurando obras, presidiendo reuniones informativas, etcétera, sin considerar que tienen un equipo de trabajo que puede quitarle esas pequeñas tareas para que ellos se dediquen de lleno a lo realmente importante: la gestión de recursos.
Se me ocurre que mientras a España va un grupo de expertos turisteros, el alcalde se quede para concretar los proyectos que habrán de concursarse antes de que las ventanillas de las oficinas federales y estatales cierren la recepción de las solicitudes.
Es así como funciona el asunto en la iniciativa privada, donde el empresario no es el que trabaja sino el que manda que el trabajo se haga. Es el que se encarga de hacer andar a la maquinaria humana bajo su mando para que los planes y programas y expectativas de su empresa, por un periodo determinado, se cumpla a cabalidad. O de corregir el rumbo cuando no ocurre así. Algo que desde luego no le preocupa a quienes nos gobiernan, porque el dinero es público y si se equivocan siempre es el pueblo el que paga el pato muerto, y no ellos.
Ahora los diputados quieren pecar de estrictos, y están difundiendo que le pedirán cuentas al gobernador cuando regrese de su viaje. Mejor que nos digan, a qué sanción se hará acreedor si traspasó los límites que marca la austeridad. O mejor aún, si hay límite alguno en todo este escenario de simulaciones.
