¡Más que un simple condimento!

 

Elizabeth Alaniz

 

La sal es mucho más que un simple condimento que mejora el sabor de los alimentos, también es más que un aditivo que evita su descomposición; es ante todo la mejor fuente dietética de dos elementos imprescindibles para el funcionamiento: el sodio y el cloro que la componen al ingerir la sal, cada uno de estos elementos cumple funciones específicas.

Cloro: el organismo lo utiliza para formar el ácido. Clorhídrico que segrega el estómago, además forma parte de la sangre y de los líquidos orgánicos.

Sodio: es un ingrediente muy importante de la sangre y del líquido que se encuentra fuera de la célula del organismo. Tiene la propiedad de retener agua.

Algunas de las ventajas que nos proporciona el consumo de la sal:

- Satisface las necesidades de sodio: aporta el sodio necesario para el equilibrio de líquidos y el mantenimiento de la presión arterial.

- Sabor: contribuye a hacer los alimentos más apetitosos, aumenta la secreción de jugos gástricos y favorece la digestión.

- Mejora la conservación: dificulta o impide el crecimiento de bacterias que descomponen los alimentos.

De la misma manera en que la sal nos proporciona beneficios, también podemos encontrar en ella algunos inconvenientes al consumirla.

- Produce habituación: la sal disminuye la sensibilidad de las papilas. Al consumir los alimentos, nuestro paladar nos exige sean cada vez más salados.

- Hipertensión arterial: el consumo abundante de sal favorece un aumento de la presión arterial, especialmente de la diastólica (la presión baja). Se ha comprobado que este aumento de la sal es más notable en ciertas personas sensibles, y que aumenta con la edad. Sin embargo, el consumo de sal es uno de los diversos factores que intervienen en la hipertensión; por ello la simple reducción de la ingesta de sal aunque es necesaria no soluciona por si sola la hipertensión.

- Enfermedades del estómago: el consumo de salmueras y encurtidos (conservas en vinagre) favorece la infección de la mucosa del estómago por la bacteria elicobacter pílori. Esta es una de las causas de diversas enfermedades del estómago, como la gastritis atrófica, la ulcera gastro duodenal y el cáncer. El instituto nacional de investigación de cáncer de Tokio ha llegado a esta conclusión después de un amplio estudio.

- Enfermedades cardiovasculares: en el estudio intersal que se realizó a nivel internacional para realizar los efectos de la sal se vio que a mayor consumo de sal mayor probabilidad de morir a causa de un ictus (accidente vascular o ataque cerebral). Posiblemente esto este relacionado con el hecho de que el exceso de sal hace más rígida la pared de las arterias.

- Cáncer de estómago: los nitritos que se usan como aditivos en los alimentos resultan tanto más cancerigenos cuanta mayor sea la cantidad en la dieta.

- Asma: existen pruebas epidemiológicas y experimentales de que un ingesta elevada de sal favorece los espasmos de los músculos bronquiales que causan el asma. Una alimentación baja en sal ejerce un efecto favorable en los enfermos de asma, y reduce la necesidad de los medicamentos antiasmáticos.

Pérdida de calcio: la sal en exceso provoca un aumento en la cantidad de calcio que se elimina  con la orina y favorece la osteoporosis, reducir la ingesta de sal equivale a tomar una píldora de calcio al día.

- Cálculos renales: Se ha demostrado que una ingesta elevada de sodio con los alimentos, aumenta la concentración de calcio en la orina, lo que favorece la formación de cálculos renales; a la vez disminuye la de citrato que es un protector natural de la formación de cálculos. Es un hecho  bien probado que la reducción den la ingesta de sal diluye el riesgo de que se formen cálculos renales de tipo cálcico, que son o más frecuentes.

Además del control de peso y de la presión de la sangre una dieta con poca sal ayuda a disminuir los dolores característicos de la menstruación, a si como algunos dolores de cabeza de presión.

La mayor parte de la gente se asombra cuando se entera de cuan poco sodio necesita el cuerpo cada día: alrededor de medio gramo o sea la décima parte de una cucharadita al día, esto se debe a que dicho mineral lo encontramos de forma natural e algunos alimentos que consumimos diariamente como son acelgas, espinacas, brócoli, nopal, apio, carne, leche, tomate. Además también podemos encontrarlos en alimentos procesados como los embutidos, repostería, enlatados, conservas, quesos, cereales, catsup, papas fritas, jugos, refrescos, frituras, botanas, etc.

Los seres humanos no nacen con la preferencia por la sal, sino que es un hábito que se adquiere con el tiempo; al comer alimentos con sal se refuerza el hábito; la sal enmascara los sabores. Este hábito se puede extinguir condimentando la comida con hierbas y especias. Si lo hace, verá que al cabo de tres semanas las comidas consideradas normales comenzaran a parecerle saladas.

A pesar de todas las desventajas que pueda tener el consumo de sal, no podemos pasar por alto los beneficios que esta nos aporta al consumirla; es por esto que se recomienda no eliminarla de la dieta si no más bien moderar su consumo.

 

lic_nutricion_alaniz@hotmail.com

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