SOS COSTA GRANDE
Misael Tamayo Hernández in memoriám
LOS SÍNDICOS ESTALLARON en presencia del auditor general, Ignacio Rendón Romero. Están hartos de que se les ningunee, que la Auditoría General del Estado no los toma en cuenta y que tampoco se reciban sus quejas. Están hartos de que a pesar de que ellos deben firmar todos los documentos de las cuentas públicas cuatrimestrales, no se obligue a los presidentes a que se respeten plazos adecuados para facilitar la revisión de los documentos.
Nacho Rendón fue astuto. Trató el caso con pincitas, porque sabe que las omisiones de los alcaldes, esas mismas omisiones que luego difunde sin dar nombres de los responsables, son imputables también a la dependencia que preside, pues a pesar de que existen lineamientos legales que los presidentes municipales deben acatar, nadie los obliga a cumplirlos.
La queja de los síndicos fue la misma: les entregan las cuentas en el plazo límite, cuando tienen que firmar día y noche para poder cumplir con la AGE. Y, por supuesto, saben que eso es una jugada chueca de los alcaldes, quienes instruyen a los tesoreros para que no suelten prenda hasta que ellos den la orden, y casi siempre lo hacen cuando los síndicos, que son ignorantes en casi todo aunque se digan abogados, o peor si lo son, ya no puedan pedir asesoría a nadie y solamente firman para evitar también ser amonestados.
No obstante, también está la otra cara de la moneda: no siempre los síndicos quieren enterarse de las transas del presidente para que se solucionen, sino para sacarles provecho. De eso hay muchos ejemplos. Por ello tenemos tantas historias de corrupción que el auditor se está guardando bajo la manga, de ex alcaldes de las dos últimas administraciones, de cuyo listado, curiosamente, inexplicablemente, fueron excluidos algunos nombres que figuraban el año pasado.
Por eso los síndicos se están organizando en una agrupación estatal, bajo el liderazgo del síndico de Ajuchitlán del Progreso, Modesto Carranza Catalán. Pretenden, dicen ellos, ser un contrapeso real a los abusos de los alcaldes, y apoyarse mutuamente cuando en alguno de los municipios agremiados surja algún problema.
Pero se da el caso de que se están siguiendo criterios equivocados a la hora de elegir a los coordinadores regionales, pues no se está eligiendo a los que más saben, sino a los que de mayor dinero disponen. Y, claro, el dinero proviene de las arcas municipales. ¿Captamos? De entrada, no habrá independencia económica de esa agrupación de síndicos y, por lo mismo, tampoco habrá independencia de gestión ni independencia política.
Se están juntando síndicos de todos los partidos, especialmente del PRI y del PRD, y eso va a dificultar su lucha, pues ante todo se utilizarán criterios partidistas. Ya se ha visto cómo cuando síndicos o regidores van en contra de algún alcalde al que se le han probado actos de corrupción, en el Congreso mismo los protegen, aprovechando la ignorancia de los ediles en materia de procedimientos legales para presentar las demandas de revocación de mandato.
Apenas en esta semana rechazaron una demanda de juicio político contra el alcalde de Zihuatanejo, tan sólo porque no se cumplieron los requisitos para ingresar la queja, ya que ésta debe ir dirigida al Pleno del Congreso y no a la Comisión Instructora, en tanto que ésta no representa al Poder Legislativo.
Considero que los síndicos están gastando pólvora en infiernitos. Basta que la AGE haga cumplir la ley a los alcaldes, y que castigue de manera ejemplar cuando todavía están en el ejercicio de sus funciones, a los omisos y corruptos. Y en eso los síndicos serían un apoyo fundamental. Pero en este proceso lleva una gran responsabilidad el Congreso, donde los diputados se la pasan defendiendo a sus correligionarios, e intercambiando a los presos de guerra de un bando por el de otro.
Me temo que la organización de los síndicos debiera ser con fines de aprendizaje, y de presión, pero no a los alcaldes sino al auditor y al Congreso, que es donde se atora todo intento de transparencia. Es desde esas instancias donde se aplican las leyes. Entonces, perseguir a los alcaldes será infructuoso, si desde arriba están protegidos. Destrabar ese nudo gordiano, esa debiera ser la razón fundamental de la organización de síndicos. El reto no es pequeño, pero fundamental si se pretende avanzar en materia de transparencia administrativa.
