Palabra de mujer
¿Promover al Guerrero bronco?
NINFA BRACAMONTES
Más que servir al pueblo, mis estimados amigos, los políticos luchan por sus propios intereses. Zeferino Torreblanca, lejos de resolver problemas que se sucintaron durante su viaje a Madrid, como los asaltos a los canadienses en Ixtapa y la rusa asesinada en Acapulco, sonriente no desaira la invitación de Calderón. Como en este país lo que sobran son billetes, la Presidencia de la República no escatima en gastos, al fin quién le hace muecas al dinero ajeno. El titular del Ejecutivo se lleva una comitiva al Lejano Oriente, incluida su esposa, Margarita Zavala; el perredista Zeferino Torreblanca, el priista Rodrigo Medina y el panista Juan Manuel Oliva. Qué importan las condiciones de seguridad en las que estén los estados que gobiernan. Dicen que promoverán la inversión japonesa en México en los sectores automotriz, de autopartes y eléctrico, ahorro energético y proyectos de infraestructura. Qué cinismo del Ejecutivo; va a contar maravillas de su México fallido a uno de los países con la tecnología más avanzada del mundo. Quizá piense que, como están tan lejos, los nipones no se dan cuenta de las penas que viven los mexicanos. Quién sabe con qué fin se llevó a Zeferino Torreblanca; quizá le querrá leer la cartilla lejos de tierras mexicanas. Suena a chiste de risa loca promover la inversión en nuestro atribulado estado; ofrecerán los chorros de sangre que corren por los pueblos de este estado marginado y olvidado. La sabiduría popular dice bien: antes de ir por invitados arregla tu casa. Desgraciadamente, esta entidad suriana está para llorar; olvidemos el rezago ancestral de tener los pueblos más pobres de todo el país, de ser el estado con el mayor numero de analfabetas. Por desgracias obtuvo el estigma de Guerrero bronco. Sigue siendo para los de la elite empresarial el estado más riesgoso del territorio nacional. No nos vengan con cuentos de que ofertarán a los del Lejano Oriente las bellezas guerrerenses. Los inversionistas no compran broncas, señores. ¿Les van a decir a los japoneses que las playas están contaminadas? ¿Que no hay carreteras? ¿Que en Guerrero matan gratis? ¿Que secuestran con una facilidad increíble? Vale más hablar que después lamentar. No se puede dar lo que no se tiene. ¿Cómo les van a garantizar seguridad a inversionistas cuando no existe, máxime si se habla de millonarios? ¿O les van a pedir a los nipones que vengan a poner orden a este país? Sería grandioso, ya no sólo seríamos el patio trasero de Estados Unidos, sino de los japoneses. A Calderón parece no importarle el estado; prefirió llevarse a su cuate de paseo; que sigan cayendo muertos por todos lados, eso al mandatario no le interesa. Si no le importan los cientos de asesinatos que ocurren en todo el país, cuantimás le va a importar Guerrero. ¿Cuándo ha venido a conocer la realidad en la que vive la Costa Grande, o este municipio? Los pobres no importan a los gobernantes. Lo peor que le puede seguir pasando a este estado es que al gobernador no le preocupen los problemas de los guerrerenses; ni se inmuta cuando le refutan los periodistas si se va a volver a salir del país cuando recrudece la violencia en el estado, matan a un periodista en la Costa Chica y a siete jovencitos en Iguala. Contestó que sí, y que si al regresar lo vuelven a invitar a otro, se va, porque todo lo hace por el bien del estado. Quién sabe, mis estimados, que sea más terrible para Guerrero: si ya no le interesa seguir gobernando a don Zeferino o de plano ya no aguanta lo duro, sino lo tupido de los fregadazos. El gobernador canta los excelentes resultados de su millonario viaje a Madrid, y que si tiene que volver a ir a España, lo hará, así se paren de cabeza todos; al que no le parezca, lo siento. Qué linduras; es lo que más agrada del gober, pero no precioso; ese es de los camoteros. Que sea realista en lo que dice y hace, a ningún padrino ni partido político les debe el lugar donde está; por eso hace lo que le place, y además le encanta; lo que lo hace más feliz es que se liberará de periodistas preguntones, aunque sea por unos días. Aquellos son refinados, hablarán el mismo idioma con don Zefe. Lástima que estamos rete harto lejos, ni cómo preguntarle a los nipones el comportamiento de los nuestros, hay que conformarnos con lo que diga la tv, porque está en japonés saber más del asunto. Las reuniones de Calderón serán con Akihito y la emperatriz Michiko, el príncipe heredero Naruhito y el primer ministro japonés Yukio Hatoyama. Huy, qué nombrecitos; ojalá que hayan llevado traductores nuestros gobernantes, porque está cañón. Ojalá que no les pase como al paisano que se fue al norte, le habló a su papá para presumirle que ya sabía inglés; el padre, emocionado, le pregunta cómo se dice uno; contesta el joven “one”; más contento que nunca, el papá hace otra pregunta por el dos; “one, one”; se queda callado el papá, y le dice a su retoño: “mejor regresa, hijo, no sea que te me vuelvas perro”. Los nipones son tan sabios que seguramente dominan perfectamente el español, así como nuestro Felipillo el inglés. Adiós.
