LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Constitución Mexicana: festejo de las élites
El recuento es abominable a 93 años de su promulgación, pues la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se diseñó como un intento por pacificar al país sumido en la violencia y la pólvora de las balas generadas por la dictadura porfirista convertida en Revolución, en una nación que no podía sentar con firmeza en ese entonces, las bases del progreso y la civilización, dada la preeminencia de los caudillos que se disputaban el poder presidencial desenfundando la pistola. El mismo Venustiano Carranza no pudo aplicar la mayoría de los artículos de ese histórico documento y tuvo incluso que padecer la misma violencia que aplicó contra Emiliano Zapata, pues unidos Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, lo desconocieron como presidente a través del Plan de Agua Prieta y ordenaron su asesinato, el cual se concretó la noche del 21 de mayo de 1920 en Tlaxcalaltongo, Puebla. La Constitución política que nos rige nació entre ambiciones, caudillaje, impunidades y violencia. Y ahí sigue instalada hoy en día. No varía mucho respecto de aquella época. Diversos apotegmas surgieron en torno a su vehemente y reiterada defensa discursiva, así como su falsa aplicación en la patética y enferma realidad social: “la ley, como muchas mujeres, solo es para los que pueden comprarla”; “a la cárcel solo van los pobres y los pendejos”; “la ley es como las prostitutas: sometida a violaciones reiteradas”; “La ley es propiedad de las élites”. En un México supuestamente democrático, pero falto de transparencia en el manejo de los recursos financieros desde la función pública, además de persistente en la práctica corrupta, continúan vigentes razonamientos hechos por destacados iconos de la historia en torno a la ley, como el propio Benito Juárez: “a los amigos justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”. O renombrados personajes de la abogacía como Narciso Bassols: “las leyes en México fueron hechas para contener al enemigo, no para gobernar una República”. Así se ha hecho desde antes de 1917 y hasta la fecha. Porque a la persistencia de las desigualdades, el dinero resulta muy útil en la compra de policías, ministros y jueces. Muchos inocentes purgan condenas injustas en las prisiones mexicanas por diversas razones. En un gran número porque fueron los clásicos “chivos expiatorios” de un proceso judicial torcido y desaseado. Atravesando desde luego, la tortura clandestina. En otros casos, muchos adversarios políticos de quien en ese momento detentaba el poder, en una entidad o en la propia presidencia de la república, terminaron en la cárcel…o muertos. Los ejemplos más recientes son los de Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, -dirigente del Sindicato Petrolero-, quien fue encarcelado en el inicio del sexenio de Carlos Salinas de Gortari. O el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994. En ambos, surgía incesante la misma frase trillada en los discursos políticos. Se justificaba con ello la ignominia: “solo se respeta la ley y la inviolabilidad del estado de derecho”; “se aplicará la ley contra los responsables, caiga quien caiga”. Como se ve, la Constitución no ha sido de gran utilidad para las mayorías desprotegidas. Pero si para quienes las manipulan y lucran constantemente con ellas. Curiosamente, son ellos mismos quienes celebran con gran alharaca la efeméride.
HOJEADAS DE PÁGINAS…La ratificación de los miembros integrantes de la Comisión de Acceso a la Información Pública del Estado de Guerrero (Caipegro), fue endosada al diputado local priísta Héctor Vicario Castrejón. Pero por elemental sentido común, si los perredistas no hubiesen estado de acuerdo ¿Por qué entonces lo aprobaron en lo oscurito? El cochupo entre PRI y PRD es más que evidente en esa convenenciera maniobra…Es verdad: Ascensio Villegas Arrizón -el candidato oficial del rector Arturo Contreras-, no va a despedir a los trabajadores de confianza de la UAG. Al contrario, contratará más. Porque esa ha sido la tradición en la Universidad: engrosar la nómina con recomendados que después se aglutinan en la corriente del rector en turno, para utilizarlos en campañas electorales. Sobre todo, en las renovaciones de directores en preparatorias y Unidades Académicas. También en la integración del Consejo Universitario. Mientras los trabajadores de base y antigüedad, son despojados de sus derechos. De ese tamaño está el agravio.
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