Nutrición
¿Para qué comemos?
Elizabeth Alaniz
Cuan delicioso es comer, ¿Se imagina usted, dejando de comer por un periodo prolongado? Nadie ha soportado estar sin comida por largo tiempo. Pero ¿Por qué comemos? ¿Cuál es el fin de la alimentación?
Todos los procesos vitales que nuestro cuerpo realiza, requieren energía. La vida en si misma es un consumo permanente e ininterrumpido de energía. Los alimentos son precisamente el combustible que proporciona la energía necesaria para la vida.
Una de las leyes físicas que rigen el funcionamiento de la materia, conocida como el primer principio de la termodinámica, dice que “la energía, ni se crea, ni se destruye; sólo se transforma”. De manera que los alimentos aportan energía química (que en última instancia procede del sol), que nuestro cuerpo transforma en energía eléctrica (para el funcionamiento del sistema nervioso), en energía calorífica (para el mantenimiento de la temperatura corporal) o en energía mecánica (para permitir el mantenimiento).
Los nutrientes que el organismo utiliza como combustible, para que una vez quemado con el oxígeno produzca energía, proceden de los carbohidratos, de las grasas y las proteínas obtenidas de la alimentación (conocidos también como macronutrientes).
Un motor puede tener una buena estructura, y el depósito lleno de combustible pero sin la chispa de las bujías, no funcionará igual. Igualmente, el cuerpo necesita, además de una adecuada estructura (minerales y proteínas) y de un combustible (carbohidratos, grasas y proteínas), de una chispa que desencadenen las reacciones químicas necesarias para combustión. Esta chispa la proporcionan vitaminas y algunos minerales (oligoelementos), que actúan como catalizadores, es decir como agentes desencadenantes o facilitadotes de las numerosos transformaciones químicas que se llevan a cabo en nuestras células.
Las vitaminas y los oligoelementos no son materiales de construcción o de conducción pero resultan imprescindibles en cantidades muy pequeñas, para el funcionamiento del organismo.
Los nutrientes pueden transformarse unos en otros, según las necesidades del organismo y las peculiaridades del metabolismo de cada cual. Los carbohidratos convertidos en glucosa (azúcar), se pueden transformar en grasas. También de las grasas pueden formarse algunas proteínas.
Sin duda nuestro cuerpo es una máquina maravillosa que sabe lo que le hace falta para seguir funcionando correctamente, y él puede avisarnos, de una u otra forma, qué nutrientes necesita para dicho funcionamiento.
Concluyendo, los seres vivos, necesitamos comer para vivir. De la alimentación obtendremos la energía necesaria para mantener nuestro cuerpo en óptimas condiciones de salud.
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