Provocó temor la alerta de tsunami, pero no hubo ni siquiera oleaje alto
*Solamente se recorrió el mar unos 20 metros, pero en 10 minutos recuperó su nivel
NOÉ DOMÍNGUEZ MARIANO
Confusión, alarma, hasta temor generalizado, que derivó en la evacuación de algunas playas y el cierre de negocios, provocó el estado de alerta puesto en vigor por las autoridades ante la posibilidad de que llegara un tsunami a las costas de este municipio, a consecuencia del terremoto de 8.8 grados Richter, durante la madrugada del sábado frente a las costas de Chile, pero finalmente no ocurrió nada trascendente.
Era una mañana muy agradable, casi fuera de lo común, el reloj marcaba las 8:45 horas. El sol complaciente y apenas cálido se levantaba majestuoso despejando la sutil bruma matinal del sábado, que cobijaba la bahía apacible con sus aguas mansas como nunca, parecía un espejo.
Algunos pescadores en sus cayucos aprovechaban el momento y hacían lances de manera insistente con sus atarrayas en busca de peces, lo mismo que las aves marinas que desde las alturas planeaban en lento vuelo, atisbaban en busca de la preciada presa y cuando la localizaban se dejaban caer y sumergir en las aguas tras su anhelado alimento.
Minutos antes de las 9 de la mañana sonó el celular de este reportero, era de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, que enviaban un boletín que anunciaba que en las próximas horas se esperaba fuerte oleaje en las costas de la entidad, que se extremaran precauciones.
En la playa Principal y el Paseo del Pescador comenzaba la actividad, pues esperaban la llegada de un crucero, programada para las 9 horas; los meseros del restaurante Valeria II, muy animosos, al ritmo de algunas chilenas de Costa Chica, preparaban la enramada. Ponían las mesas y las sillas para recibir a los turistas extranjeros, totalmente ajenos a lo que vendría, un tanto asombrados comentaron que ya pasaban pocos minutos y el barco turístico no aparecía, “ya debería de haber fondeado o por lo menos estacionado frente a la bocana”.
El reloj marcaba las 9:05 horas cuando uno de los meseros alcanzó a ver la proa de la enorme embarcación, era el Carnival Spirit, que majestuoso y parsimoniosamente entraba al puerto con 2 mil 208 pasajeros y 921 tripulantes, proveniente de Acapulco; poco a poco fondeó en las plácidas aguas de la bahía. Con calma, los viajeros comenzaron a bajar al muelle fiscal en los tenders para comenzar su visita a este paradisiaco destino turístico.
Alrededor de las 11 horas el rumor corrió como reguero de pólvora y comenzó a cundir el miedo en más de una persona, pues hubo personas que como heraldos recorrían los sitios más concurridos para pedir que se pusieran alerta porque iba a llegar un tsunami y que el mar se iba a salir.
El efecto no tardó, el miedo cundió velozmente, pues incluso a esa hora ya algunos comerciantes del mercadito de artesanías de la avenida 5 de Mayo habían comenzado a cerrar sus locales.
“Ya me quiero ir hasta la punta del cerro, con que haga aire se me moja la mercancía, y pierdo más de lo que voy a ganar hoy, y si pasa eso a qué horas cierro yo sola, son muchos locales, no me va a dar tiempo”, masculló alterada Victoria, quien ya había cerrado sus siete locales ayudada por otras personas.
Al acudir a Capitanía de Puerto para conocer de manera oficial la situación, el jefe de Navegación, Rafael Alfredo Gutiérrez Robles, dio a conocer que de acuerdo con el reporte de las 10 horas no había tal situación, pues oficialmente no había ninguna comunicación en ese sentido solamente que se esperaban olas de 2.5 a 3 metros de altura pero solamente en altamar, pues según el Centro de Alertamiento de Tsunamis del Pacífico solamente se anunció la alerta, pero incluso en los litorales de Guerrero se tenía un oleaje que no alcanzaba ni siquiera los 20 centímetros.
Antes de las 12 horas y durante todo el día en varios círculos sociales el comentario no versaba en otro sentido: era ya el miedo por la llegada de una gran ola que ocasionaría un desastre inimaginable en esta ciudad, lo que incluso llegó a generar el deseo de salir huyendo hacía las partes altas del anfiteatro.
Pero también hubo personas más tranquilas que no se dejaron apanicar por la alarma, que ya se había extendido por gran parte del territorio azuetense, incluso el nacional, como Efraín Merel Rodríguez y Antonio Valencia, quienes recordaron que en mayo de 1959 el mar se recorrió hasta cerca de la bocana y al recuperarse el agua salió hasta la calle Juan N. Álvarez; “algunas lanchas quedaron acá arriba, pero no pasó nada”, coincidieron.
El reloj marcaba las 12:45 cuando de pronto se comenzó a ver que el mar pausadamente comenzó a alejarse de la orilla de la playa Principal, unos 20 metros, ante el asombro de un sinnúmero de personas que se encontraban en la zona. Incluso fue notable el descenso del nivel del agua pues los pilotes del muelle fiscal comenzaron a quedar al descubierto. Antes algunos pescadores comenzaron a sacar sus embarcaciones hacía la orilla por precaución.
Unos diez minutos después el agua de la bahía se había recuperado y recobrado su nivel. A pesar del fenómeno, algunos turistas, sin saber lo que ocurría, muy quitados de la pena permanecieron dentro de las aguas marinas, por lo que salvaguardas de Protección Civil del estado acudieron adonde estaban para indicarles que se salieran para evitar alguna situación lamentable. Fue poco el caso, los bañistas continuaron su asueto.
A la una de la tarde se recomendó la evacuación de la playa Las Gatas, pues al recuperar el mar su nivel el agua subió más de lo acostumbrado y llegó hasta dentro de los restaurantes, por lo que las embarcaciones comenzaron a sacar a decenas de paseantes al muelle principal; familias completas aceptaron sin chistar, pues Capitanía de Puerto dispuso el cierre del puerto a la circulación de embarcaciones menores para evitar sorpresas.
“Porque iba a subir la marea, nos asustamos, pero sí se vió que bajó mucho el agua y subió después la marea, y gente de la localidad comentó que no es normal”, manifestó una familia de visitantes michoacanos, sin queja alguna tan luego desembarcaron, pues resaltaron que es mejor prevenir que lamentar. Sin embargo, decenas de turistas decidieron quedarse en la playa Principal para continuar disfrutando de este destino turístico.
Por el fenómeno comenzaron a fluir las aguas negras de la laguna de Las Salinas, con su insoportable olor a cañería, las que formaban una intensa corriente, incluso algunas personas que veían eso comentaron que parecía que estaba saliendo petróleo de ese vaso receptor, pues el color del agua era totalmente negro.
Mientras tanto, personal de Capitanía y de la armada efectuaron recorridos por las principales playas, incluso supervisaron el desalojo de visitantes de la playa Las Gatas, para evitar alguna complicación, pues el muelle flotante quedó prácticamente en las rocas.

Por el terremoto del sábado en las costas de Chile se anunció alerta de tsunami; el nivel del mar bajó notablemente y se recorrió unos 20 metros, pero no hubo ola gigantesca

