Más violencia.
Ayer fueron asesinados dos agentes ministeriales de la Procuraduría de Justicia del estado, a pocos metros de las oficinas de esta dependencia, en la capital de Guerrero, sobre el boulevard que cruza a la ciudad, por sujetos que se les cruzaron para detenerlos cuando viajaban en un auto oficial, y enseguida les dispararon con rifles AK-47 y AR-15, para darles muerte.
El martes fue localizada la cabeza de una persona en el río Balsas, en Ciudad Altamirano, región de la Tierra Caliente, al parecer luego de que el pasado lunes localizaron un cuerpo decapitado en esa misma zona, por lo cual, las autoridades consideran que las dos partes pertenecen al mismo asesinado, y presuntamente sus familiares realizarán la identificación.
Incluso, los policías estatales demandaron del gobernador Zeferino Torreblanca Galindo que se les dote de mejor armamento porque consideran que los envían al matadero con armas que evitan el repeler una agresión de los miembros del narcotráfico, que tienen más sofisticadas.
Ante el reclamo de los policías estatales, el mandatario estatal se comprometió a dotar de mejor equipo a los uniformados, incluso se les proporcionarán de lanzagranadas a fin de poder hacer frente a las poderosas armas que tiene la delincuencia organizada, que adquiere en Estados Unidos, sin que las autoridades de ese país ni del nuestro los pueda detener.
En varios estados del norte del país la situación es más tensa debido a los constantes asesinatos que comete el crimen organizado, por lo que la población de esos lugares teme salir no nada más de noche, sino hasta en el día porque en cualquier momento se presentan balaceras entre sicarios.
Muchos analistas opinan que la guerra que inició en diciembre de 2006 el presidente Felipe Calderón de manera frontal en contra de los narcotraficantes, no ha rendido frutos, pese a que ha habido cientos de detenciones de personas que se han involucrado con el crimen organizado.
Además, gracias a la intervención del Ejército Mexicano se ha podido asestar golpes duros a los delincuentes, no nada más al lograr su captura, sino también al localizar y destruir laboratorios de drogas, el decomiso de armas de alto poder y la requisa de millones de dólares o pesos mexicanos.
Tampoco se debe dejar de reconocer que la medida adoptada por el presidente Calderón tiene un fondo político, porque la poca diferencia con la cual ganó el cargo hizo que la ciudadanía desconfiara de su triunfo, por lo cual tuvo que recurrir a la guerra contra el narco, con el uso del Ejército.
Pero ahora tanto el Ejército como la Armada de México se tienen que enfrentar a los pleitos entre las bandas delincuenciales, ya no nada más detenerlos, porque se matan entre ellos. La ciudadanía tiene que participar en la denuncia anónima con más frecuencia, porque ha sido gracias a esta medida, solicitada por las autoridades, la que más resultados ha aportado.
