LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
La venta del currículo por parte de Ríos Piter
El currículo de un político sirve para medir su trayectoria académica. Las aspiraciones y logros en el esquema de las competencias como estudiante. En Guerrero y en algunas otras entidades del país, los políticos llegan al extremo de inventarse –con la bondadosa ayuda de ciertos personajes servilistas- trayectorias académicas falsas en el ánimo de inhibir a sus adversarios internos y externos. Vender la idea de capacidades escolares que luego, caen en serias contradicciones. Se derrumban ante el peso de las evidencias. Pero todo es parte del juego por el poder. Y es que si la política está saturada de simulaciones y caretas falsas ¿por qué entonces no presumir de aptitudes académicas encargadas de darle soporte a las ambiciones personales de cada político? Se trata en el fondo, de que el votante se convenza de algo que puede meter mucho ruido en una coyuntura electoral de alta competencia: que el aspirante a cierto cargo de elección popular, también está bien preparado en términos académicos. Y mientras más alto sea el grado, mejor forma de venderlo. Aunque hay algunos que de plano, se pasan.
EL INCREÍBLE CURRÍCULO DE RÍOS PITER.- Al aspirante perredista a la gubernatura, Armando Ríos Piter, se le ubica como el precandidato mejor formado en términos académicos, al interior de ese partido. En ese terreno nada tendrían que hacer Lázaro Mazón, David Jiménez o Alberto López Rosas, pues mientras los tres poseen títulos de licenciatura, Ríos Piter ostenta una licenciatura en Derecho y tres Maestrías de acuerdo a los datos mostrados en su ficha legislativa. Una ventaja considerable y que desde luego, el diputado federal perredista explota en la coyuntura decisoria por la candidatura amarilla. Así como el priísta Manuel Añorve, presume su título de doctor en Derecho –aunque su producción académica y libresca sea nula- para mostrarle el músculo a Héctor Astudillo, Ángel Aguirre, Héctor Vicario y Mario Moreno, quienes solo poseen el titulo de licenciatura. Sin embargo, el currículo de Rios Piter muestra ciertas incongruencias como para ser creíble. Es cuestión de analizarlo para entenderlo mejor: A) De entrada, el legislador federal perredista asume haber cursado la Maestría en Economía durante el lapso comprendido de 1992 a 1998. Pero la licenciatura en Derecho la inicia de 1993 a 1998. Es decir: inicio la Maestría en Economía presentando su certificado de preparatoria, cuando el requisito necesario para estudiar cualquier tipo de Maestría, es la licenciatura terminada. Y ambas las cursó casi en el mismo periodo de tiempo. B) Pero lo más sorprendente aún, está en la lectura de la rotación de personajes y de los tiempos: fue asesor de dos Secretarios de Hacienda – de Guillermo Ortiz Martínez dos años, de 1996 a 1998, y de José Ángel Gurría un año, de 1998 a 1999-, cuando lo primero que remueve un funcionario de ese nivel, es su círculo más cercano. Además y durante el lapso de 1996 a 1998 estudiaba aún los dos últimos años de su licenciatura y la Maestría. ¿Podía Ríos Piter con la responsabilidad doble de estudiante de licenciatura y Maestría, trabajar a su vez como asesor del Secretario de Hacienda? De ser así, entonces es un súper estudiante y funcionario. Un ser extraordinario y completamente atípico. C) De las dos Maestrías restantes también existe cierta contradicción. Porque tras iniciarla en Relaciones Internacionales y Gobierno en 2000 –siendo subsecretario de Gobierno para Asuntos Políticos de Guerrero, con Florencio Salazar Adame-, la terminó en 2002 e inició de inmediato la Maestría en Administración Pública de 2002 a 2003. Generalmente, las Maestrías se cursan en periodos de dos años. ¿Acaso cambió el sistema educativo como para estudiarlas al vapor en un año? Como se ve, lo que pone en evidencia al legislador perredista es su incongruente desempeño como estudiante de una licenciatura y tres Maestrías, aparejadas con su desempeño como funcionario público. No es que no pueda, sino que los tiempos lo carcomen notablemente. Y eso pone en tela de juicio su presumible honestidad como político. Porque en aras de presumir una variada gama de títulos académicos, excedió la venta de capacidades. Su desbordada actitud se ajusta perfectamente a la frase popular de “el que mucho abarca poco aprieta”. Aún así, Ríos Piter busca vender lo más que se pueda a los votantes. Y a sus adversarios internos y externos.
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