Radiografía de la mujer en Guerrero

Edvin López Ortega
La pobreza y la marginación en el estado de Guerrero son dos de los grandes problemas que determinan el que la población acceda a mejores condiciones de vida, sin embargo, la superación de las desigualdades sociales que buscan beneficiar a la sociedad en su conjunto, no repercuten necesariamente, en la disminución de las desigualdades de género.
En el caso de las mujeres estas problemáticas dificultan la superación de condiciones de subordinación y la construcción de ciudadanía, limita sus capacidades para superar los obstáculos y con ello mejorar su condición, particularmente en los casos en los que habitan poblaciones pequeñas rurales o indígenas, donde las desigualdades son más amplias respecto a las mujeres de zonas urbanas o semiurbanas.
De acuerdo a datos del INEGI la composición de la población en el estado de Guerrero señala la magnitud de los retos en el ámbito de la política pública: el 32.2 por ciento de la población son adolescentes menores de 15 años. Representan el 3.5% del total de las mujeres a nivel nacional y el 51.9% de la población total del estado.
El 54.4% de la población en general vive en localidades de menos de 2,500 habitantes, sin embargo el 55.7% de la población femenina vive en localidades rurales donde el acceso a servicios básicos constituye todavía un desafío muy grande, de hecho Guerrero concentra la sexta parte de la población femenina que reside en localidades rurales en el país.
A 2005 el índice de feminidad para el estado fue de 110.2 mujeres por cada 100 hombres, lo que significó el aumento del indicador respecto al año 2000.
El grupo etario de mayor presencia es el compuesto por mujeres de entre 15 a 29 años y de 30 a 64 años, seguido del grupo de 65 y más y, finalmente de 0 a 14 años.
El índice de feminidad por grupos de edad es un indicador importante que, entre otros, muestra el grado en que la migración masculina ha afectado a las mujeres en el estado, especialmente a las que están en edad productiva, lo que las deja en una especial situación de vulnerabilidad y con el peso de la responsabilidad en la manutención y crianza de los hijos e hijas.
Esta situación además abona uno de los aspectos menos estudiados y atendidos en Guerrero y que constituye un punto de atención urgente: la jefatura femenina en los hogares, ligada estructuralmente a la pobreza de las mujeres.
Guerrero ocupa el primer lugar de migración interna y sexto en cuanto a migración externa. La población guerrerense en Estados Unidos se suma en alrededor de 300 mil personas, independientemente de su estatus legal.
Pero ya sea que se produzca migración interestatal, a otros municipios del propio estado o bien a Estados Unidos, dicha situación deja en una especial situación de vulnerabilidad y pobreza a las mujeres.
Las causas de la migración presentan también particularidades entre hombres y mujeres, mientras la población masculina migra por causas laborales (28.8%), las mujeres optan por salir del estado por cuestiones familiares, entre ellas seguir a su pareja (34.2%).
Una desigualdad de gran importancia es la correspondiente a las diferencias de desarrollo entre mujeres y hombres. Cuando se analiza el Índice de Desarrollo Humano (IDH) para las mujeres indígenas, en cada municipio se muestran niveles de desarrollo humano relativamente mayores para los hombres que para las mujeres.
Al observar con mayor detalle estas brechas no es posible identificar algún municipio en el que el grupo de población femenina obtenga mayores niveles de desarrollo humano que su contraparte masculina. Lo que sí es posible observar es que existen municipios donde la población femenina apenas alcanza la mitad del desarrollo humano mostrado por los hombres. Es decir, que en los municipios donde las brechas entre hombres y mujeres son más grandes, es donde se observan los menores índices de desarrollo humano.
Según la Encuesta Nacional de Empleo, la tasa de participación económica femenina para Guerrero fue de 25.2 por ciento, esto es, 38 puntos porcentuales por debajo de la participación de los hombres, que fue de 63.4%. Aunque a nivel municipal las diferencias en la participación económica de las mujeres son mayores.
El municipio de Xochistlahuaca sobresale por tener la mayor proporción de mujeres que participan en la actividad económica: 50.8%; mientras que en Xalpatláhuac tiene la menor participación femenina con un 4.5%.
En el estado cuatro de cada 10 trabajadores son mujeres, de las cuales en mayor medida (52%) se emplea en el sector servicios, 18% en el sector secundario y cerca de 30% en el sector primario.
Guerrero expresa una estructura ocupacional diferente para hombres y mujeres:
Más de la mitad de las mujeres se ubica en el rubro de empleadas u obreras (53.0%); trabajadoras por su cuenta, 29.7%; trabajadoras familiares sin pago, 7.7%.
El hostigamiento sexual es la causa de que una de cada cuatro mujeres sea despedida y que cuatro de cada diez renuncien a su empleo13. Es una forma de discriminación de género, en la que las mujeres están mucho más expuestas a ser las víctimas, directas e indirectas, debido a que carecen de poder, se encuentran en posiciones más vulnerables e inseguras o cuando se les percibe como amenaza potencial para obtener puestos de mayor jerarquía.
De las 227,643 mujeres de 15 y más años ocupadas, 30.1% indican algún tipo de violencia en sus centros de trabajo, dato igual a la media nacional. Por estado conyugal son las mujeres guerrerenses alguna vez unidas las más violentadas en el trabajo 33.5%, seguidas por las casadas, 30.6 por ciento.
De las 68 180 mujeres guerrerenses que padecen violencia laboral, 70.6% mencionan ser víctimas de discriminación y 45.9% de acoso laboral. En el contexto nacional, estos porcentajes representan 79.2 y 41.4, respectivamente.
Los casos de discriminación reportados por las mujeres en el ámbito laboral 37.2% de las mujeres mencionan que les pagan menos o reciben menos prestaciones que un hombre, 25.1% dicen tener menos oportunidades para ascender que un hombre, a 27.4% les pidieron, para contratarlas, la prueba de embarazo y a 13.1% las despidieron, no las contrataron, no les renovaron el contrato, o les bajaron el salario por su embarazo, edad o estado civil.
Las trabajadoras en fábricas, talleres, maquilas, entre otras, reportan violencia laboral en 28.8% de los casos y en 24.2% las ocupadas en empresas privadas, comercios, bancos o servicios privados.
El 54.2 por ciento de las guerrerenses reportan además de vivir violencia en el ámbito laboral, recibirla por parte de su pareja.

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