LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato
Añorve-Figueroa: otra pugna por el poder
La pugna política entre los grupos Figueroa-Añorve en el PRI, entró en una nueva faceta. De las fuertes acusaciones hechas por Rubén Figueroa Smutny, en su cuenta de Facebook etiquetando al actual edil priísta de Acapulco como “narcopresidente”, la refriega por el poder alcanzó hoy y en forma inevitable al actual delegado especial con funciones de presidente estatal del PRI, Víctor Valencia de los Santos. Y los indicios sobre dicha escaramuza tienen algunos visibles antecedentes, que afectan desde luego, los intereses de poder de cada grupo.
LAS TRAMPAS Y ZANCADILLAS.- Trasciende que el grupo del ex gobernador Rubén Figueroa, comenzó a madurar sus sospechas contra Valencia de los Santos, a partir de varios polémicos eventos: 1.- El actual delegado especial toleró y estiró la cuerda política a fin de que el edil con licencia de Chilapa, Sergio Dolores Flores, le cerrara el camino en la pelea por la diputación federal en el distrito 6, al también diputado local con licencia, el figueroísta Héctor Vicario Castrejón. El evento provocó la intoxicación de más de 700 acarreados indígenas que asistían a un mitin de apoyo convocado por el edil Dolores Flores. Y desde luego, dejó resabios políticos que el figueroísmo no digirió con facilidad. 2.- En realidad, Valencia de los Santos no ha conducido ningún proceso electoral en Guerrero como para exigir su renuncia. Y fue designado en esa responsabilidad justamente, para servir de mediador político entre los grupos políticos de Figueroa, Añorve y Astudillo. Porque el anterior, Efrén Leyva Acevedo, no garantizaba los equilibrios. En esa tónica, el punto central de la disputa política actual en el PRI, está marcado por un hecho incontrovertible: Valencia de los Santos ha cargado de algún modo, sus preferencias políticas hacia el grupo del edil Manuel Añorve. Dos indicadores así lo señalarían: la cesión de la candidatura a la diputación federal en el distrito 9, a favor de José Luis Ávila Sánchez –secretario de finanzas de Añorve- y el involucramiento de Julieta Fernández, en la disputa por la alcaldía de Acapulco. Este sería de hecho, el detonante de los altercados. Porque se entiende que el edil de Acapulco negoció exitosamente con las cúpulas tricolores, su pase a la diputación federal plurinominal. 3.- Otro punto es definitivo: la disputa por las nominaciones en alcaldías y diputaciones locales. El grupo Figueroa busca redoblar su apuesta por si no logra empujar a uno de sus cuadros como candidato por Acapulco. Y como no tiene a nadie que lo represente en el Senado para la disputa por el gobierno estatal en julio de 2015, la maniobra se entiende: busca acaparar el mayor número de alcaldías y diputaciones locales como forma de ejercer presión llegado el momento decisivo. Pero como Valencia de los Santos ya dejó de representar sus intereses de poder y es obvio que no se prestará tan fácilmente a lo que el grupo Figueroa plantea, insiste en que sea el calentano Cuauhtémoc Salgado Romero, su relevo en el PRI estatal. 4.- En la militancia tricolor el rumor creció hasta convertirse en parte de la certidumbre: Valencia de los Santos no tiene contemplado el arribo de Rubén Figueroa Smutny, como aspirante a diputado local por la vía plurinominal. Y la licencia de Héctor Astudillo a la alcaldía de Chilpancingo, para ir en el primer lugar de esa lista confirmaría la exclusión del hijo del ex gobernador defenestrado. La secuencia de acontecimientos políticos son entonces obvios: Figueroa tiene el Senado con René Juárez, pero va a pelear el distrito 6 con Héctor Vicario. Añorve quiere además de las dos diputaciones federales, la alcaldía de Acapulco. Y si Valencia de los Santos está en la senda de operar en esa vertiente, entonces el grupo Figueroa se está sintiendo desplazado. Sobre todo porque da por hecho que sea uno de sus cuadros, el candidato a la alcaldía porteña. 5.- En este contexto, la repentina movilidad y queja ante el TEE del notario público, Robespierre Robles Hurtado –hijo del inmolado ex secretario de gobierno figueroísta, Rubén Robles Catalán-, en virtud de que se violaron sus derechos políticos porque “se montó un escenario de elección en Acapulco, cuando ya se sabe quién será el candidato”, es un evento asociado indiscutiblemente, a la cuerda que le está dando el grupo del ex gobernador de Huitzuco. Y el candidato tricolor que se perfila para la contienda electoral en el puerto, es sin duda, allegado al edil Manuel Añorve. De ahí se entiende el choque de trenes entre Figueroa-Añorve. La pugna por el poder tricolor entró en su fase más aguda, con la consecuente división de sus filas. Y parece que esta vez no habrá tregua.
dragonato@hotmail.com

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